La creación de Gabriel Davenport de Beverley Lee

martes, 12 de diciembre de 2017


Hace relativamente poco escribía una entrada hablando de escritoras de terror, en la que comentaba que este año ha significado, para mí, el descubrimiento de muchas autoras escritoras de este género. Y comentando también sobre la aparición de La biblioteca de Carfax. Esta editorial, llevada por mujeres y que tienen un catálogo envidiable, accedió a enviarme La creación de Gabriel Davenport, un libro al que me adentré casi sin saber nada (excepto que era un libro de terror y que aparecían vampiros) y cuál ha sido mi sorpresa al descubrir esta historia asfixiante y oscura tan bien ambientada. Pero no adelantemos acontecimientos: aquí la reseña del libro de Beverley Lee.

Beth y Stu acaban de ser padres del pequeño Gabriel y como buscan darle una vida feliz y plena, deciden trasladarse al campo, a una pequeña casa con jardín. Sin embargo, una noche Stu tiene que salir a trabajar y Beth se queda a solas con su hijo pequeño. Y algo no está bien en la casa. Un mal antiguo acecha la familia Davenport.

Este sería un escueto resumen para la primera parte de la novela. Escueto porque creo que es interesante adentrarse en el libro sin saber mucho de él y para la primera parte porque si os hablara de la segunda, os destrozaría las maravillosas primeras páginas. El libro está muy diferenciado entre esa primera parte y la segunda, pero tiene algunas características notables en común. Por un lado, la atmósfera opresiva que consigue crear Lee en la novela se plasma perfectamente en ambas (aunque para mí lo hace más maravillosamente al principio, cuando no pude dejar de devorar las páginas en búsqueda de la resolución de esa tensión). Son unas 60 páginas, pero logran trasladarte a la casa y la mente de Beth.

La novela cambia totalmente a partir de esta segunda parte y Beverley Lee introduce un abanico de personajes secundarios que nutren la novela y la hacen interesante. Algunos de ellos son caracterizaciones de elementos del terror que se han usado multitud de veces. Sin embargo, creo que Lee logra darle un toque personal (aunque sin salir de algunos clichés) y hacer esos elementos suyos.
Una de las cosas que más me han entusiasmado del libro es la manera que tiene la autora de introducir la tensión a través de la ambientación, usando recursos algo tópicos pero desde un punto de vista muy personal. Al hacer suyos estos elementos, la novela se ve desde un prisma novedoso que, al menos en mi caso, ha funcionado muy bien. Sí es verdad que la segunda parte se cuece a fuego más lento y eso, contrastado con la primera parte, puede darle una sensación de lentitud. Pero en general es un libro bien construido, con una atmósfera oscura muy bien reflejada, la tensión muy bien equilibrada para hacerte leer más sin sobrepasarte.


Esta edición de La biblioteca de Carfax es una maravilla. La traducción de María Pérez de San Román y la ilustración de Rafael Martín Coronel son la guinda de una ya buena novela. Una edición para atesorar en cualquier biblioteca. La creación de Gabriel Davenport es una primera parte, pero funciona perfectamente como libro autoconclusivo. Lo leáis como lo leáis, para mí es una lectura más que recomendable. 

Otras reseñas del libro:

El fin de la infancia de Arthur C. Clarke

miércoles, 6 de diciembre de 2017



Una de las cosas que menos me gusta de Blogger es esa tendencia que tenemos todos (y me incluyo en el saco, por supuesto) de leer novedades. Aunque intento regular esa tendencia, leer libros que ya lleven tiempo en mi estantería y adentrarme en clásicos de la ciencia ficción, es complicado. Por eso me marco algunos objetivos que intento cumplir a lo largo del año y así, poder conocer autores que de otra forma, quizá dejaría apartados. El de hoy es un clásico muy necesario y mi primer contacto con este autor. Espero que no sea el último.

En un futuro próximo, la humanidad es invadida por los Superseñores. Pero lejos de ser una invasión violenta para aniquilar la humanidad, los Superseñores parecen querer todo lo contrario: inician un diálogo con los humanos y los instan a pacificar todo el planeta a cambio de mucha de su tecnología. Sin embargo, su aspecto no es revelado a ningún ser humano.

La novela de Clarke está dividida en tres partes muy diferenciadas, las tres relacionadas a las fases de la invasión de los Superseñores. Esto hace que el interludio de años entre varias de estas partes sea muy amplio y por lo tanto, los únicos personajes que se mantienen son los Superseñores (casi inmortales). Esto, sumado a la tercera persona, hace que el lector se aleje mucho de los personajes y no empatice con ellos. Son personajes planos que apenas importan en el desarrollo de la novela.

Esta es claramente una novela de trama. O más bien, de una idea y de cómo Clarke la muestra. Aunque en mi caso hubiera preferido un punto de vista más personal, el mensaje que quiere transmitir Clarke queda mejor expresado de esta manera. Esta utopía obligada en la humanidad que crea el autor es interesante y, a mi parecer, algunas de las ideas se quedan un poco en el tintero.

El libro se lee fácilmente en un par de tardes, pues la prosa de Clarke es sencilla y directa, sin florituras. Está construido de manera que conduce el lector, igual que uno de estos humanos prescindibles que aparecen en el libro, hasta el final que ha pensado el autor. Que es un final casi metafísico y muy interesante, pero que te deja frío, como si la humanidad de la que hablara Clarke no fuera la misma que la del lector.

Hablar más de este libro os desvelaría algún plot twist que es interesante de descubrir durante su lectura. Cada una de las partes desvela un poco más del objetivo principal por el que están los Superseñores en la Tierra, para conducirte a ese final que, aunque distante, está magistralmente ideado y te deja pensando los días posteriores.

En conclusión, El fin de la infancia es un libro de la edad de oro de la ciencia ficción que explora ideas fascinantes, pero que por el camino se olvida de construir unos personajes creíbles. Aún así, es interesante ver la utopía que construye y como la construye. Tengo pendiente ver la serie que adapta el libro, un capítulo para cada una de las partes. Quizá la serie logra una empatía que Clarke no ha conseguido. Sea como sea, es un autor del que quiero leer más. ¿Alguna recomendación? 

Otras reseñas:

El cementerio de barcos de Paolo Bacigalupi

martes, 28 de noviembre de 2017



Paolo Bacigalupi es un autor algo controvertido en el fandom. No porque tenga una opinión subversiva ni por comentarios salidos de tono (de hecho, es un autor que mantiene un low profile en redes), sino porque sus obras levantan opiniones muy diversas. Algunos lo adoran y otros lo odian. Yo estoy en un punto intermedio incómodo en el que me encanta como escritor de relatos, pero no tanto como novelista. Aún así, aquí estoy, leyendo y reseñando su obra. Hace tiempo reseñé su antología y La chica mecánica. Hoy toca hablar de su novela más juvenil, El cementerio de barcos.

Nailer trabaja en una cuadrilla ligera, encargada de buscar cobre, hierro o cualquier otro material útil (y cuando digo útil, digo con valor monetario) dentro de los barcos abandonados que abundan en la playa donde vive. Es una vida dura, plagada de incertidumbre y de hambre. Mientras, en la línea del horizonte, Nailer ve pasar elegantes veleros que recorren el mar y surcan los cielos a toda velocidad. Transportes de un mundo paralelo, un mundo al que Nailer, rodeado de chatarra, nunca podrá acceder. Sin embargo, un golpe de suerte cambiará el rumbo de su vida y Nailer tendrá que apostar el camino a seguir.

Antes he comentado que El Cementerio de barcos es un libro juvenil, pero estamos hablando de Bacigalupi y como sus otros libros, la novela está cargada de una  ambientación opresiva y devastadora, con una importante presencia para la crítica a nuestra sociedad actual. El autor estadounidense es  conocido por crear historias depresivas que muestran un futuro que, o bien se ha ido a la mierda, o está en aras de ello. Y El cementerio de barcos no se queda atrás en esto: la novela, aunque más naif que otras del autor, sigue mostrando este mundo derrotado, acabado, dónde solo unos pocos privilegiados disfrutan de una buena vida mientras al gran mayoría se esclaviza entre chatarra, basura y mierda.

Me ha parecido interesante el desarrollo de personajes como Nailer, que se cuestiona a sí mismo en todo momento, preguntándose si “hacer lo correcto” es realmente una buena idea. Bacigalupi muestra bien un personaje heroico como nos lo esperaríamos en una novela así sin dejar de mostrar a un personaje que es hijo del ambiente en el que ha crecido. Esto es una constante en el libro, no solo con sus personajes, sino también con toda esa ambientación que rodea la novela y que es, en realidad, un personaje más. El autor le dedica tiempo a la problemática medioambiental, la diferencia de clases hasta al desarrollo de personajes. Y eso sin perder un instante de acción.

Porque al contrario de lo que pasaba con La chica mecánica, El  cementerio de barcos tiene un ritmo endiablado. Empieza con intensidad y Bacigalupi sabe mantener esa intensidad para mantener enganchado al lector. Eso hace que el libro se lea en un instante y que devores las 300 páginas que tiene en un momento. Aunque parece un libro fácil de leer, las implicaciones que tiene y todas las reflexiones que el autor hace entre líneas (y a veces no tan entre líneas) te dejan pensando. Es, como he dicho, un autor pesimista, por lo que no esperéis conclusiones felices o esperanzadoras. Sí es verdad que la historia de Nailer es algo más naif que otras del autor, pero eso no quita que el mundo siga siendo desgarrador y decadente (aunque habría preferido que Bacigalupi arriesgara más en su historia también).

En conclusión, El cementerio de barcos es un libro que merece su lectura. La edición que he leído es muy asequible económicamente y la novela lo vale. Además recomiendo leerla en español, con una traducción magnífica (como siempre) de Manuel de los Reyes. El caso es que leáis a este autor, pues aunque me reafirmo en que se mueve más cómodamente en la ficción corta, sigue siendo un novelista muy a tener en cuenta.

Otras reseñas:

Kirinyaga de Mike Resnick

martes, 21 de noviembre de 2017


Hay veces que un libro te entra por su portada. Aceptémoslo, nos encanta la belleza y cuando una ilustración de una portada nos enamora, el libro nos entra por los ojos. Y lo necesitamos. Eso me pasó con Kirinyaga (a mi y a muchísima gente, seguro) con la maravillosa portada de Enrique Corominas. Pero que conste en acta que no solo me dejé llevar por la primera impresión: después de leer la sinopsis y sabiendo que Mike Resnick es un autor interesante, Kirinyaga tenía todos los puntos para acabar en mi casa.

Kirinyaga nos habla de un futuro lejano en el cual es posible terraformar otros planetas y conectarlos fácilmente con el nuestro. A través de un programa de utopías, varios kikuyus deciden trasladarse a Kirinyaga, un mundo eutópico que pretende conservar la cultura ancestral de esta tribu que se ha perdido en la Tierra real. Buscan, de esta manera, volver a sus raíces y por ello crean una sociedad que simula a la perfección la sociedad kikuyu previa a la colonización europea.

Aunque Kirinyaga es una novela, está estructurada (y se escribió) como una antología de varios relatos. Cada uno de los capítulos o relato tiene como protagonista a Koriba, el mundumugu (por decirlo de alguna manera, sacerdote o sabio) de la utopía. Koriba es un personaje muy devoto a la causa y a través de los relatos podemos ver como se enfrenta a varios dilemas morales que responde buscando la tradición enfrente de la razón. Resnick logra, de esta manera, una utopía muy ambigua en la que crítica esa melancolía hacia los tiempos pasados. Sí, los tiempos pasados fueron mejores en algunas cosas, pero en otras eran temibles. En la novela  se estudia la inflexibilidad de Koriba frente a los cambios que una sociedad sana hace sí o sí: la crítica a la inmovilidad.

La estructura en diferentes relatos hace que haya, como en cualquier antología, altibajos. La trama sigue un hilo conductor, pero algunos de los relatos son más flojos mientras que otros son excelentes. Quiero recalcar, por ejemplo, el segundo relato del libro, “Pues el cielo he tocado”, un relato en el que Koriba acoge como aprendiz a una niña kikuyu.

Además de los relatos, el libro está formado por dos partes contrapuestas entre sí. De los relatos de Kirinyaga pasamos a los relatos de Kilimanjaro, una utopía similar a la de Koriba pero que traslada la acción a otro mundo eutópico que imita la idea pero se contrapone a sus formas. Quizá por eso mismo me resulte algo sobrante, pues aunque es interesante contrastar la manera en la que solucionan los problemas con una mentalidad u otra, la crítica y la reflexión que pretende Resnick con Kirinyaga pierde fuerza ante Kilimanjaro.

Resnick se atreve con un tema interesante y muy original. No hay mucha ciencia ficción ambientada en África y Resnick, mediante los relatos, logra plasmar muy bien la tradición oral de dicha cultura. No solo con la multitud de cuentos que se van mostrando en los varios relatos, sino también con los mensajes que estos transmiten. Resnick logra hablar de un tema duro y difícil sin caer en clichés baratos ni en una visión muy occidentalizada del problema.

En conclusión. Resnick lleva la ciencia ficción sociológica a otro nivel con Kirinyaga y eso se muestra en las numerosas nominaciones a premios que tienen los relatos que contiene el libro. Aunque su estructura de fix-up hace que sea una lectura con algún altibajo, los temas que trata y la sensibilidad con que los trata hacen de Kirinyaga una novela excelente.  Un libro muy original y muy bien escrito que merece la pena leer, no solo por su aspecto físico, sino también por lo que guarda en su interior. 

Otras reseñas del libro:
Sense of wonder
Dreams of Elvex

Who fears death de Nnedi Okorafor

jueves, 16 de noviembre de 2017


Siempre hablamos de como las expectativas pueden jodernos una lectura y aunque muchas veces el hype ayuda, en algunas ocasiones ocurre de verdad. No sabéis las ganas que tenía de leer algo de Okorafor. Es una autora de la que había oído hablar muy bien por gente de la que me fío mucho (como por ejemplo, Pablo de Al otro lado de la página). Tardé mucho en conseguir el libro (antes quería leerme The book of Phoenix, pero al final empecé con este), por lo que esas ganas fueron acumulándose. Y entonces empecé el libro y bien… no fue lo que esperaba.

Onyesonwu es una ewu y como tal, una marginada entre los suyos. Ewu es el concepto de aquel hijo que ha nacido de la violación de una mujer Okeke con un hombre Nuru y ese es el caso de la madre de Onyesonwu. Su aspecto físico es diferente y eso la marca desde el nacimiento. Onyesonwu descubre que es el amor paterno cuando, después de asentarse en Jwahir, su madre se case con un buen hombre. Descubre que es la amistad después de pasar por el rito de madurez. Sin embargo, hay un poder latente en ella y ese poder la conducirá por el camino del autodescubrimiento y la venganza.

Mi mayor problema con esta novela, un problema que ya se ve desde las primeras páginas, es la falta de un tono claro. Who fears death oscila entre la novela juvenil y la adulta, sin llegar a asentarse bien en un lado u otro. Eso podría no ser un problema, pero provoca que algunas escenas no sean necesarias o queden demasiado infantilizadas o tópicas. Es sobre todo ese contraste que vemos con otras escenas las que hacen brillar con fuerza estos fallos, pues a veces Okorafor está hablando sin pudor (como creo que es necesario hacer) sobre violaciones, sexo, menstruación o la ablación. Es algo que me parece necesario en el tono de la novela y que he disfrutado (y sufrido) muchísimo. Es por estas escenas que las otras, las más juveniles, me sobran y me chocan. Si no fuera el tono tan duro a veces, no me extrañaría un tono tan superficial en otras.

Aún así, y a pesar de esto, la gran mayoría de la novela es disfrutable. Tiene una trama fascinante y, sobre todo, una ambientación muy amplia que Okorafor enseña sin tener que explicarla. Ambientada en África (o algo que se le parece), la novela oscila entre la fantasía y la ciencia ficción postapocalíptica sin querer ceder terreno en un género u otro; no lo necesita.

Los personajes también están bien construídos, pero no todos aportan lo que deberían aportar según el peso que tienen en la trama. Onyesonwu está muy bien hecha en cuanto a que es un personaje realista que vemos crecer. La Onye del principio del libro es diferente a la que acaba. Pasa lo mismo con Mwita, para mi uno de los mejores personajes, aunque él, más que madurar, lo que hace es aprender a comprender a Onyesonwu. Los personajes secundarios también tienen la importancia que merecen. Es cuando entramos en algunos principales que acompañan a Onyesonwu en su viaje, cuando el terreno se vuelve más pantanoso. Algunas de estas escenas las he encontrado innecesarias e infantiles, totalmente contrastadas con el tono de la novela.

Me gusta mucho la lírica de Okorafor, sencilla pero directa, ideal para una historia así. Las partes duras están narradas de manera que el lector las sientas y en algunos momentos tenía que dejar el libro aparte por lo duro de la descripción. Esto es algo que, al menos yo, disfruto mucho cuando leo y esa empatía que logra Okorafor no es algo fácil. El libro no necesita, para mi gusto, una narrativa más elaborada: es así, sincera, oscura, directa, como el libro brilla más.

Otro problema que he tenido con el libro ha sido el final precipitado. La trama avanza a paso muy lento, pero no es una lentitud molesta en la mayoría de casos, no al menos para mí. Es importante conocer el pasado de Onyesonwu para comprender su presente, es interesante saber por todos los lugares por los que ha pasado para saber su destino final. Sin embargo, el clímax llega de forma rápida y se soluciona aún más rápidamente. Todo lo que Okorafor ha conseguido a lo largo de la novela lo finiquita con una rapidez tal que casi parece que no haya pasado.

En conclusión, Who fears death no es un mal libro, de hecho y pese a lo comentado en esta reseña, he disfrutado de su lectura. Habla de temas que me parecen no solo fascinantes, sino también muy importantes. Da una representación a elementos casi desconocidos hasta entonces en novelas de ciencia ficción y fantasía. Pero se nota que es una primera novela y que, en algunas partes, tiene fallos que no me han acabado de convencer. No los suficientes para que no quiera repetir con la autora. Creo que The book of Phoenix, que está en mi casa, será la siguiente novela que lea de ella. Estoy segura de que me gustará más. 

Otras reseñas del libro:

Como leer a Claire North y no morir en el intento

lunes, 13 de noviembre de 2017


Una de las cosas que más me ha gustado del Adopta una autora ha sido esta oportunidad de investigar y leer a una autora que había conocido recientemente. Otra cosa que me ha encantado ha sido la sensación de que algunas personas confiaban en mí a la hora de pedir recomendaciones sobre North. No me considero una experta ni del género ni de la autora, pero sí he podido leer suficiente como para poder contestar esa pregunta con seguridad. Y es por eso que he querido hacer esta entrada (como ya hice en su momento con Murakami y Yoshimoto) sobre North: Una guía de lectura generalizada para todo aquel que quiera adentrarse en su obra y no sepa cómo.

La forma más evidente y directa de conocer a esta autora es mediante sus novelas. Creo que la gran mayoría de personas que han leído algo de North empezaron por ahí, más concretamente por Las quince primeras vidas de Harry August. Esta es, quizá, la forma más obvia pero también más asequible de leer a esta autora inglesa. Harry August representa bien toda la obra de ciencia ficción adulta de la autora y además, es de los pocos libros de ella que está en español. Harry August es un libro bastante adictivo y se lee rápido, por lo que podéis tener una dosis de Claire North en unas cuantas tardes.

Saltando el inicio obvio, hay otras obras de North que podríais leer para empezar o continuar con su bibliografía. La que yo siempre recomiendo para empezar, al ser la más thriller-like, es Touch. Una de mis preferidas de la autora, creo que concentra muy bien su esencia: una trama adictiva, un elemento de ciencia ficción muy bien explorado y una crítica social interesante. Trata  también el género desde una perspectiva fascinante y solo por eso ya merece la pena leerlo.

Os diría que continuarais con The sudden appearance of Hope, que es mi segunda novela preferida de ella, pero esta no es para todos los gustos. Al contrario que las dos primeras, cuyas tramas siguen elementos más de thriller y acción, Hope es una novela más introspectiva e íntima y si no conectas con la protagonista, seguramente te resulte aburrida. Para mi es de las mejores justamente por esa misma razón: al conectar tantísimo con las emociones de Hope, conecté a un nivel mayor con la historia. Os puede pasar o no lo mismo, pero aunque no os pase, creo que sigue siendo una novela disfrutable.

Claire North por Marina Vidal
Después de leer tantas novelas, suele apetecer leer formato más corto. Aunque North no es muy prolífica en los relatos, últimamente está participando en un par de antologías que tienen muy buena pinta: The djinn falls in love, donde también participan escritozaros como Gaiman o Okorafor. Black Mirror, una serie de relatos basados en la serie que aún no ha salido pero tiene muy buena pinta y Penguin ya ha comprado sus derechos para publicarla en España. Otra posibilidad son las tres novelas cortas de The Gameshouse. Aún no las he leído, pues solo se encuentran en digital y no soy muy fan de ese formato, pero creo que son una buena opción si tenéis ganas de una ración de Claire North cortita y rápida de leer.

Por último, y ya solo para los más fans, podéis probar si os gusta más que a mí la última novela de la autora, El final del día. La dejo para el final porque como ya comenté en su momento, fue una novela que no me funcionó. Y no me gustaría que alguien se desilusionara con la autora por culpa de haber leído el libro equivocado. Sea como sea, como siempre, es algo que podéis probar vosotros mismos, pues cada persona lee de forma diferente y lo que a mí no me funcionó puede gustaros a vosotros.

También podéis probar sus novelas anteriores con otros pseudónimos. No me interesa en demasía la obra anterior, pues la mayoría de obras son de una saga, pero sí tengo curiosidad por la fantasía más adulta que escribió como Kate Griffin. Si se os acaban las novelas de North, siempre podéis probar sus otros pseudónimos.

Espero que esta entrada os haya servido un poco de guía. Quería hacer una así más global antes de la última entrada en diciembre, con la que me despediré de la autora (aunque no del proyecto). Pero sabéis que podéis leer las reseñas de todas las novelas comentadas en los links que dejaré más abajo, por si queréis un poco más de información sobre ellas. Y que, en caso de que aún tengáis dudas de por dónde empezar, podéis pedirme consejo directo. Cuando se trata de leer a Claire North, siempre tengo tiempo. 

Otras entradas sobre Claire North:

La mirada extraña de Felicidad Martínez

jueves, 9 de noviembre de 2017


Una de las cosas que más me alegra de haber abierto y mantenido un blog como A través de otro espejo es la posibilidad de conocer y descubrir nuevos autores interesantes. El caso de Felicidad Martínez fue un caso bastante atípico, pues la conocí en persona antes de saber nada de su obra. Tuve la suerte de ir a su presentación de La mirada extraña en el Celsius de 2016 y desde entonces, la curiosidad por su obra me llamó la atención. Que haya tardado más de un año en leerla tiene delito, pero como siempre dicen, mejor tarde que nunca.

La mirada extraña es una colección de cuatro novelas cortas ambientadas en el mismo mundo que se relacionan entre ellas dos a dos. Es decir, la primera y la cuarta están relacionadas, mientras que la segunda y la tercera pasan a la vez, pero desde puntos de vista distintos. En todos los casos, se muestra el contacto entre al menos dos civilizaciones alienígenas: Dos maneras de pensar totalmente ajenas que chocan irremediablemente.

Es una premisa interesante y Felicidad Martínez la lleva hasta su extremo. La primera novela corta, Fuego Cruzado, es para mí la mejor. Es una lectura algo difícil de entrar, pero que en mi caso me enganchó desde un principio. El contacto entre civilizaciones diferentes y la forma en que ese contacto se hace posible (el lenguaje, la comunicación, el choque de costumbres) me pareció muy interesante. Más que la creación exhaustiva de un world builiding (que también hay), Felicidad parece poner todas las características de sus personajes para contar una historia y, sobre todo, para explotarlas al máximo.

La estructura del libro funciona. El hecho de que todas las historias estén entrelazadas en un mismo mundo impulsa al lector a buscar conexiones y cuando las historias se ven claramente conectadas, es interesante ver como el cambio de un punto de vista puede alterar toda una historia. Sin embargo eso también juega un poco en su contra y La perversión de la luz, la tercera novela corta, se hace algo repetitiva al estar tan seguida de la segunda.

Los temas que trata Felicidad me parecen fascinantes. La sexualidad, el género, el idioma y la forma de comunicarnos, el status quo y la tradición… Felicidad lo cuestiona todo y crea paralelismos de momentos históricos (y a veces muy actuales) de nuestro mundo con las situaciones de los mundos que muestra en sus historias. Nos empuja a ver toda la realidad desde unos ojos extraños, ajenos a nosotros, pero lo hace de forma que la empatía siga existiendo. Algo que ya intentó Scott Card en su momento con los insectoides (y claramente hay una influencia de su obra en la de Felicidad), pero que la autora española lleva un paso más allá.

La mirada extraña es un libro atrevido. Un acercamiento a la ciencia ficción española y a una autora que, si todo mantiene este nivel, merece mucho la pena. Son cuatro novelas cortas, pero actúan como una sola: tratan temas similares, en el mismo universo y con un punto en común: el contacto entre varias especies. La audacia con la que Felicidad muestra todo esto, a través de un lenguaje cuidado y adaptado a la obra, me parece muy interesante. Sin duda, uno de esos musts.  

Otras reseñas:

Planetas Invisibles de varios autores

martes, 7 de noviembre de 2017


Hace tiempo que tengo ganas de leer y descubrir más ciencia ficción china (bien, ciencia ficción asiática, pero aparte de la china y la japonesa no conozco mucho más) y el descubrir que existía una antología como Planetas invisibles y que además el antólogo era Ken Liu me emocionó muchísimo. Aprovechando que Lee runas ha editado esta antología en español y que ya la había leído en inglés, he repasado algunos de los relatos para volver a disfrutarla.

Invisible Planets es una antología de relatos de ciencia ficción escritos en chino y traducidos por el propio Ken Liu. Muchos de estos relatos han sido publicados independientemente en algunas revistas (y pueden encontrarse online), pero el libro además recoge ensayos sobre la ciencia ficción china y un prologo de Ken Liu muy interesante. En el libro constan relatos de autores como Chen Qiufan, Xia Jia, la ganadora del Hugo Folding Beijing de Hao Jingfang o Liu Cixin, entre otros.

Uno de los problemas que he tenido con esta antología ha sido el hecho de que, más que priorizar la variedad de autores, Ken Liu ha priorizado el mostrar varias facetas de pocos autores. Es por eso que encontramos de una a tres historias por autor, espacio “robado” que podría haber servido para mostrar y dar a conocer aún más escritores desconocidos en Occidente. Eso no quita que la selección tenga mucha calidad: los autores mostrados por Liu tienen historias muy interesantes y podemos ver variaciones no solo entre cada uno de ellos, sino también en las obras de un mismo autor, lo cual es interesante. Por ejemplo, las obras de Hao Jingfang tienen un aire diferente a las de Ma Boyong, que escribe un relato duro y amargo. 

Aún así, y con la irregularidad que rodea a cualquier antología, los relatos mostrados en Invisible Planets son muy interesantes. Me han gustado sobre todo los de Chen Qiufan y los de Xia Jia, con un sentido de la maravilla precioso y una visión del mundo y el futuro a veces desgarradora, a veces alegremente vacía. Si algo caracteriza a esta antología es la variedad de temas y estilos que se ven en ella y podemos encontrar des de relatos como el que da nombre a la antología, de Hao Jingfang, que más bien parece un catálogo de mundos inventados, como relatos desgarradores de Chen Qiufan (El año de la rata) o distópicos como el de La ciudad del silencio de Ma Boyong.

Al final de la antología, y cerrándola de una manera espléndida, hay varios artículos escritos por Cixin Liu, Chen Qiufan y Xia Jia que hablan de literatura china de ciencia ficción desde un punto de vista personal. Son un complemento perfecto para todos los relatos de la antología, pues explican tanto el origen de la ciencia ficción china como su estado actual.

La edición de Lee Runas es muy elegante. Es un riesgo publicar una antología así (si la ciencia ficción vende poco, imagináos la ciencia ficción china) y que una editorial se arriesgue para publicar contenido de esta calidad es genial. Muy buena la traducción de David Tejera y de Manuel de los Reyes (aunque habría preferido una traducción directamente del chino, los dos traductores hacen un trabajo excelente), que consigue lo que Ken Liu ha conseguido en el mercado anglosajón: acercar la ciencia ficción china a los lectores españoles. 

Con el boom de literatura asiática que, creo yo, estamos viviendo en nuestro país, Planetas invisibles no podía llegar de la mejor manera. Una demostración que hay mucha ciencia ficción que nos queda aún por conocer (y que esperamos que se animen a traducir pronto). Esta antologia es la manera perfecta para hacer una cata de la ciencia ficción que se está creando en China: una cata que se hace demasiado corta y que te deja con ganas de más. ¿Podremos ver pronto un Invisible Planets 2? En lo que a mi respecta, estoy segura de que hay material de sobra para varias de estas antologías. ¡Yo la compraba seguro!

Otras reseñas de esta antología:
El caballero del árbol sonriente
In the never never


Un año de #LeoAutorasOct

jueves, 2 de noviembre de 2017


Hace un año y un par de meses unas cuantas empezábamos una conversación de twitter hablando sobre las pocas autoras que habíamos leído a lo largo del año, a raíz de una entrada que había publicado Alex en su blog. Yo proponía, casi al aire, la idea de dedicar un mes para leer autoras. Una idea que a Omaira, Marbaden, Carbaes, Isa North y Dalayn les parecía estupenda. Hicimos nuestras listas y pronto la iniciativa empezó a entusiasmar a medio twitter. Las listas y las recomendaciones ese octubre fueron excelentes y cuando el mes acabó, mucha gente quiso seguir leyendo a mujeres.

Ahora ha acabado octubre de 2017 y un año más tarde del primer #LeoAutorasOct me encuentro con que estoy en una situación similar y a la vez, muy diferente. Este mes he podido leer y descubrir varias autoras (os hablaré de ello después) y he podido equilibrar un poco la balanza que, de nuevo, empezaba a desequilibrarse hacia los escritores. Sin embargo, eso no es lo único que me llevo de esta iniciativa.

Y es que en un año he podido conocer y difundir la obra de muchas autoras. He participado en Adopta una autora, una iniciativa con la que he querido dar a conocer la bibliografía de Claire North (aquí si queréis leer las entradas que he escrito sobre ella). He podido hablar de mujeres en algunas entradas de El peso del aire y algunas entradas publicadas aquí mismo (por ejemplo, las entradas de Leer en corto, dónde las autoras siempre están muy presentes). Y sobre todo, me he animado a compartir y hablar sobre autoras en redes sociales y hasta en la vida real. Creo que con todas las iniciativas que nacieron antes y después de el #LeoAutorasOct, esta tendencia se ha incrementado en muchos de nosotros.

Hay muchos comentaros negativos al respecto. Comentarios que defienden que la literatura se tendría que difundir según su calidad y no según el sexo de la persona que lo escribe. Y eso es verdad, en parte. Porque el problema que tienen las mujeres escritoras no es que les falte calidad, es que les falta visualización. Por supuesto, no niego que hay escritoras pésimas, faltaría más. Las mujeres son igual de humanas que los hombres (por si no os habíais dado cuenta) e igual de versátiles. Igual que hay Ken Follet en el mundo, hay Stephanie Meyers. Pero también, igual que hay Charles Dickens, hay Jane Austen. El ser humano ha tenido el impulso de contar historias desde siempre y las mujeres han crecido rodeadas también de ese impulso. Hay mujeres que escribían en el siglo X. Y antes. El problema es que no las vemos.


El #LeoAutorasOct sirve para que podamos verlas. Para que, leyéndolas y criticándolas (para bien o para mal), podamos darlas a conocer. Para que quizá llegue algún día en el que no se considere la ciencia ficción un género por y para hombres o un momento en el que se recomiende con la misma asiduidad a Stoker que a Nesbit. Dedicamos un mes entero para leer lo que han escrito mujeres, pero seguimos el resto del año leyéndolas, difundiéndolas, hablando  de ellas. Y seguiremos así.

Este octubre he podido leer varias autoras por primera vez. Me he desviado un poco de la lista de libros que tenía pensada, pero han sido buenas desviaciones, para leer lecturas maravillosas. Os dejo la lista a continuación e iré añadiendo las reseñas. Y contadme, ¿cómo ha ido vuestro #LeoAutorasOct?

Anna Starobinets | Refugio 3/9
Yoko Ogawa | El museo del silencio
Reseña
Nnedi Okorafor | Who fears death?
Reseña
Angela Carter | La cámara sangriena
Reseña
Felicidad Martínez | La mirada extraña
Reseña | Programa
Shirley Jackson | Siempre hemos vivido en el castillo
Reseña
Amelie Nothomb | Diario de Golondrina 
Reseña
Sarah Pinborough | Detrás de sus ojos
Reseña

Maestras del horror: El terror escrito por mujeres

martes, 31 de octubre de 2017


Desde mucho antes de que naciera el #LeoAutorasOct y las muchas otras iniciativas que se han creado alrededor de la visualización de la mujer escritora, se ha dicho que la mujer no ha participado en la literatura de género. Sobre todo en la literatura de género de terror. Hoy en día muchos sabemos que eso no es cierto y luchamos para que se reconozca la labor de grandes escritoras de género. Desde mi flagrante ignorancia (una que intento remediar con el tiempo, pero que sigue ahí, pues no he leído mucho terror) he querido escribir esta entrada, hablando de las autoras que sí he leído y de las que conozco y me gustaría leer. Por supuesto, podéis consultar algunos de los links que os adjunto más debajo de gente que sabe más que yo del tema, pero mi intento era hacer una entrada similar a la de “Cómo leer a X y no morir en el intento” pero con mujeres escritoras de terror. Si lo he conseguido o no, eso ya es otro tema.

Terror anglosajón: de lo más clásico a la literatura actual

Mary Shelley por Marina Vidal para Adopta una autora
Se dice que la literatura de género nació con Mary Shelley. Aunque ya había proto-ciencia ficción o proto-fantasía y aunque las historias de terror nacieron junto con la humanidad (pues tanto el miedo como el impulso narrador ha estado con nosotros desde las primeras sociedades), es verdad que Frankenstein o el moderno Prometeo es una obra que marcó un hito en la literatura. Esta novela se podría incluir dentro del género de terror gótico del que seguro que conocéis títulos escritos por autores, como Drácula de Bram Stoker o Otra vuelta de tuerca de Henry James. Pero, ¿y autoras mujeres? Ya en el siglo XIX había más mujeres aparte de Shelley que escribían sobre fantasmas, mansiones góticas y ambientes oscuros. Ann Radclife y su Los misterios de Udolfo fue una de las pioneras o la gran Edith Nesbit, con sus cuentos de terror gótico para adultos (Relatos sombríos por La Biblioteca de Carfax, 2017). Podemos incluir a Edith Wharton en esta lista, en cuanto tiene algunos relatos que recogen la herencia fantasmal de James (Cuentos inquietantes, Impedimenta, 2015) o hasta Emily Brontë con Cumbres Borrascosas (Alba editorial, 2014), que aunque no habla del terror per se, su novela tiene un ambiente muy opresivo que recuerda a obras posteriores.

Aunque no son autoras clásicas, pues ya nos alejamos del siglo XIX, hay algunas autoras que reciben la herencia de las obras de estas primeras pioneras y adaptan el terror a las historias que quieren contar. Quiero destacar sobre todo a autoras como Shirley Jackson (Siempre hemos vivido en el castillo, Minuscula, 2017), que da voz a las figuras femeninas y relata unos ambientes opresivos y descarnados maravillosos. Hay un artículo genial de Andrea Prieto en La nave invisible sobre los personajes femeninos en las obras de Jackson, y es que aunque Jackson no es la primera en dar voz a las mujeres, sí lo hace de una manera magistral. A destacar también Angela Carter (La cámara sangrienta Editorial Sexto Piso, 2014), que es una maravillosa escritora de retellings de terror: Sabe retorcer las historias que nos vieron crecer de niños y sacar el monstruo y la oscuridad de ellas. Pronto tendréis reseña de ambas en el blog.
Laura Lee Bahr por Jim Agpalza 

Si retrocedemos un poco hasta los años ochenta y noventa, encontramos autoras fascinantes como Lisa Tuttle, con un terror psicológico que atrapa al lector desde la primera página como pasa con Futuros perdidos (Gigamesh, 2016), Anne Rice, que ha explorado muchos de los elementos de terror como pueden ser los vampiros o las brujas en las sagas de Lestat y las Brujas de Mayfair. Charlaine Harris con su saga de True Blood (aunque se aleja mucho del terror y se acerca más bien al chick lit con vampiros, tiene algunos elementos interesantes como el trato de las razas fantásticas) o Lauren K. Hamilton y su saga de Anita Blake (Gigamesh, 2006).

En la actualidad, el terror está cogiendo cada vez más poder en, sobre todo, el formato corto. Hay muchas autoras que están destacando por sus atmosferas opresivas y ambientales. Hablo de autoras como Anna Starobinets, Angela Slatter o Alyssa Wong: autoras que tratan al género dándole un toque muy personal (podéis leer más sobre ellas en esta entrada). No solo encontramos relatos cortos, también hay novelas de terror muy interesantes como El vivo de Starobinets  (Nevsky, 2015), Fantasma de Laura Lee Bahr (Orciny Press, 2015), entre otras.

El terror hispano

España no se queda atrás en cuanto a la literatura de terror. Aunque no soy una experta, pues he leído más bien poco (la literatura española, tanto de autores como de autoras, es una de mis asignaturas pendientes), conozco algunos nombres esenciales y he leído a otros. Emilia Pardo Bazán tiene algunos relatos de terror o Isabel Allende, con alguna novela de fantasmas (aunque cultiva sobre todo una novela más realista, a veces tiene elementos más fantásticos o de terror). Pero hay dos autoras esenciales: Una es Pilar Pedraza, autora de terror con toques góticos y femenistas. La otra es la gran Cristina Fernández Cubas, escritora sobre todo de relatos y novelas cortas que cultiva un horror que traspasa las páginas del libro (podéis leer la reseña de El año de Gracia en el blog). No olvidarme tampoco de Gabriella Campbell, que no solo es una excelente divulgadora de técnicas de escritura, sino que también escribe, entre otras, historias de fantasía oscura, o de Elia Barceló, una de nuestras escritoras españolas más importantes y versátiles que tiene el género y que, entre muchos otros, ha escrito cuentos de terror.

Editoriales que te recomiendan libros

Se dice que el terror es uno de los géneros menos leídos y comprados. No puedo opinar sobre el tema, pues no conozco los números editoriales, pero si me da la sensación, desde una perspectiva lectora y reseñadora, que el terror es menos leído y compartido que la fantasía o la ciencia ficción. Es quizá por eso que sorprende y anima ver que hay proyectos editoriales que, pese a eso, apuestan por autores de terror. Algunos lo hacen puntualmente (Impedimenta, Anagrama, Nevsky, etc). Pero hay dos que quiero recalcar porque se han especializado en editar terror.

Valdemar es la editorial de terror por excelencia. Es una editorial cuyo catálogo es una obra de arte y que mantiene una calidad excelente. Es de esas editoriales que si publican algo es por que merece la pena leerlo. Aunque la proporción de autoras y autores que publican es bastante desequilibrada, se encuentran joyas como algunas obras de Pedraza, Caitlín R. Kiernan (La joven ahogada, 2014) o, por supuesto, Mary Shelley. Hace relativamente poco nació otra editorial especializada en la literatura de terror, La biblioteca de Carfax, que está apostando por muchas autoras interesantes y casi desconocidas como Amelia B. Edwards, Beverley Lee o Gemma Files. 

Como he dicho más arriba, no soy una experta en la literatura de terror. Algunas de las autoras que he comentado en la entrada no he podido leerlas aún (Pedraza o Shelley son dos vergonzosas pendientes), otras las he leído poco. Tampoco he leído a muchos autores. Sin embargo, ha dado la casualidad que este octubre he leído varias autoras de terror (Carter, Starobinets, Shirley, Dark Fantasies) y he pensado que sería interesante hablar de todas las mujeres que conozco que escriben terror. Por pocas que sean. Y si así consigo que os animéis a leer algunas de las que he comentado aquí, pues bienvenida sean. 

Otros links

Aún así, os dejo algunas entradas sobre autoras de terror de expertos mucho mejor informados que yo: