Every Heart a Doorway de Seanan McGuire

lunes, 22 de mayo de 2017


Prometo que ya tenía pensado reseñar esta obra antes de que, ayer, se anunciaran los ganadores del Nebula y Every Heart a Doorway ganara el premio a mejor novela corta. Pero como nunca viene mal publicitar aquellas obras que lo merecen, y aprovechando que algunos de vosotros estaréis preguntándoos si vale la pena conocer a esta autora, he publicado hoy la reseña. Y, spoiler alert: Sí vale la pena.

En Every Heart a Doorway nos encontramos un internado, pero uno especial, o al menos, para niños especiales: Aquellos niños que han viajado a mundos paralelos, que, como Alicia, han cruzado el agujero de conejo y han vuelto. Pero al contrario de lo que podría parecer, no son niños traumatizados por su experiencia, sino traumatizados por la vuelta a ese mundo que no los comprende. ¿Cómo sigues viviendo cuando sabes que nunca más podrás volver a tu hogar?

De eso habla exactamente la historia de McGuire; del hogar, de la pérdida de este. Habla de sentirse descarriado, de saberse completo en un sitio y vacío en otro. Nos cuenta aquello que pasa después de la historia principal, después de que el héroe vuelva a casa. ¿Y si aquella casa a la que vuelve no es ya su hogar? Y aunque pueda parecer algo totalmente ajeno al lector que nunca ha viajado a mundos increíbles, se hace cercano, pues lo que sienten los personajes, la tristeza, el dolor, la pérdida... se puede extrapolar a mil y una situaciones que sí hayamos vivido, que existan en el mundo real. Además, McGuire caracteriza a la perfección a sus personajes y los hace reales y eso ayuda aún más a crear un lazo empático con el lector. 

McGuire aprovecha esta trama para lanzarnos, casi descuidadamente (aunque en realidad está todo calculado) pedazos de ambientación de los diferentes mundos a los que los personajes han ido. Mundos que por sí mismo merecerían una novela o dos y que vivimos a través de la experiencia de los jóvenes. La clasificación, los diferentes tipos de mundos y los diferente tipos de experiencias son como la portada de un libro que sabes que puede albergar muchísima más información y que te mueres de ganas de leer (sí, si por mi fuera, le pediría a McGuire para que escribiera una historia sobre cada uno de esos mundos). 

Como punto flojo, la trama de thriller principal me parece más bien una excusa, un paso necesario pero que rompe un poco la experiencia de la novela. Al principio me encontré a la expectativa de ver qué pasaba, pero hacia el final prefería que los personajes hablaran de sus mundos o de sus sensaciones, más que de la resolución de la trama. Aún así, me pareció bien llevada y no resulta sobrante, simplemente menos interesante que otros elementos que ofrece McGuire en su novela corta.


En conclusión, y ya acabando: Every Heart a Doorway es de esos libros que desearía que llegaran a España, una novela que se lee en una tarde pero que te deja una calidez en el corazón extraordinaria. McGuire, a quien ya leí como Mira Grant en Feed (y que al contrario que la mayoría, me gustó) se está convirtiendo en una autora a seguir. Espero poder leer pronto Down among the stick and bones, otra novela corta ambientada en el mismo universo. 

Otras reseñas del libro:

Farishta 1993 de Marc Pastor

jueves, 18 de mayo de 2017



Marc Pastor es, actualmente, uno de los mayores referentes de la literatura catalana de ciencia ficción y fantasía. Después de haber leído dos de sus libros (y con dos más esperando), cuando se publicó Farishta no tuve ninguna duda de que quería leerlo. Y encima, Marc Pastor viene al Celsius, así que Alex (Donde acaba el infinito), Dani (Boy with letters) y yo tuvimos la excusa perfecta para perdernos por las islas paradisíacas del Pacífico con Farishta. Hemos publicado la reseña el mismo día para que podáis comparar nuestras opiniones, pero  ahí va un mini spoiler: Todos hemos disfrutado muchísimo con la lectura. Sin más dilación, vamos a la entrada.

Farishta recibe su nombre por su protagonista, una adolescente afgana que fue adoptada por un alto rango militar ruso y vivió en Rusia patria querida hasta la muerte de sus padres. Ahora ya es mayor de edad y tiene la libertad de hacer lo que quiera, sin ataduras ni responsabilidades. Por eso, cuando a principios de 1993 le ofrecen un trabajo en unas islas paradisíacas del Pacífico, un trabajo en el que cobra bien y en el que apenas tiene que hacer nada, Farishta lo ve como una oportunidad que no puede dejar escapar.

El libro, escrito en forma de diario, nos mete de inmediato en la cabeza de Farishta y eso le da un punto de vista muy interesante, pues no podemos conocer nada que la protagonista no conozca. No solo eso, sino que además las primeras páginas nos muestran muy bien su personalidad. La construcción de carácter se basa en esas primeras páginas y va explorando más capas de profundidad a medida que Farishta tiene que afrontar la situación en la que vive, muy lejana a lo que serían unas vacaciones en una isla casi desierta. También ayuda a determinar el tono y el tempo del libro. Farishta es un personaje carismático y creíble y en todo momento de la lectura da esa sensación de estar leyendo un personaje real, con sus problemas, sus vicios y sus miedos. Pastor sabe muy bien cuando acelerar la trama para mostrar que ella está nerviosa, cuando frenarla para que Farishta se recree en lo que disfruta, etc. Las mismas relaciones que tiene con el resto de personajes las vemos, casi exclusivamente, desde el punto de vista de Farishta y por lo tanto, desde su filtro.

La historia en sí tiene la clara marca Pastor. Tiene toques de ciencia ficción muy interesantes (y que van sorprendiendo al lector), pero es sobre todo un thriller que se va acelerando y que nos lleva, con el corazón en la mano, durante toda la trama. El libro te incita a seguir leyendo, a no separarte de  sus páginas hasta que no lo has acabado. Este ritmo cada  vez más frenético no significa que pierda de vista todo lo que hace grande a la novela. Por un lado, las referencias culturales (sobre todo musicales y literarias) que pueblan la novela (al igual que pasaba con L’any de la plaga) y que sacan el lado más friki del lector (al descubrir todas esas referencias y sentirse identificado con ellas). Por otro lado, las relaciones entre los personajes, que están tan bien caracterizadas como la propia Farishta, y que hablan de temas muy interesantes como los límites del tiempo o las relaciones paterno-filiales. Y por último, los elementos de ciencia ficción relacionados con los viajes en el tiempo y que hacen uno de los usos más magníficos que he visto de estos en una novela.


En conclusión, Farishta es otro libro que se una a la estantería del Corvovers y que demuestra que Marc Pastor ha venido para quedarse como uno de los referentes de la ciencia ficción catalana y a la vez, borrar toda frontera del género. Como siempre os digo, si tenéis la oportunidad, leedlo en catalán, que es como se disfruta más. Y si no, leedlo igualmente. De hecho, no sé qué hacéis aún aquí, en mi blog, cuando podríais ir a conocer a Farishta. Os lo aseguro, vale mucho la pena. 

Otras reseñas del Proyecto Celsius:
Donde acaba el infinito
Boy with letters

A falta de playa, buena es la piscina xD.

Vencer al dragón de Barbara Hambly

martes, 16 de mayo de 2017


Descubrí Vencer al dragón gracias a Brandon Sanderson. Pese a que la idea de poner su frase en la portada no acaba de convencerme, sí es verdad que yo, como muchos otros, nos enteramos de la existencia de esta novela gracias a la promoción que le hizo el autor de Nebraska durante su paso por la Eurocon (y en otras entrevistas anteriores).  Seguramente sino hubiera sido por esa entrevista, habría enterrado Vencer al dragón entre los mil libros pendientes. Pero esa forma de describir el libro me llamó tanto la atención que, en cuanto lo conseguí, no pude evitar devorarlo.

Jenny es una hechicera muy consciente de las limitaciones de su poder. Casada con John Aversin, el Vencedor de dragones, y madre de dos hijos, siempre ha compaginado su maternidad con la búsqueda de poder y el estudio de la magia. Sin embargo, cuando llega Gareth, con la petición del rey para John de matar a un dragón, Jenny decide acompañarlos.

Se ha descrito a este libro como una historia que rompe las convenciones del género y creo que cumple con esa etiqueta en su mayor parte. Es una novela rompedora de estereotipos por que muestra las visicitudes de una mujer de mediana edad que ha tenido que dividir su tiempo entre el amor hacia su familia y su profesión. Un tema que fácilmente se puede extrapolar a nuestros días y que es uno de los leiv motiv de la novela. También rompe las convenciones del género con John y Gareth, dos personajes que parten de un prototipo pero que rápidamente demuestran ser mucho más complejos. Aunque esta complejidad se ve más reflejada en la evolución de Jenny que en cualquier otro, eso no quita que tanto John como Gareth son personajes mucho más interesantes que los prototipos de los que parten. No pasa eso mismo con Zyerne, quien me ha parecido mucho más irreal y caricaturesca que el resto.

Otro elemento que me ha gustado y que se ve sobre todo al principio, es el choque entre la realidad y la fantasía. Cuando Gareth descubre que todas las historias que ha devorado son irreales y fantasiosas, cuando descubre que la persona a la que admiraba es un ser real y no un personaje de leyenda, el mundo se le cae encima. Este contraste entre el Vencedor de dragones de la leyenda y el John Aversin real, es muy interesante y contiene una crítica velada hacia todas aquellas novelas épicas en las que los personajes son más una figura mítica que una persona real. Una manera de distanciarse de la épica de Tolkien qué, por otro lado, parece influenciar en muchos otros elementos la novela. Pueden verse varios paralelismos entre El hobbit y toda la historia del dragón, aunque en este caso tanto la resolución como el conflicto me han parecido más cercanos que en El hobbit, en el cual todo tiene un aire más de épica lejana.

Pero mientras que la novela logra innovar en cuanto a personajes y su evolución, haciendo de hecho una crítica a la novela clásica de fantasía, no pasa tanto en la historia que va paralela a la historia de Jenny. Y es que toda la problemática de Bel es interesante en un principio, pero se hace algo previsible (y se alarga en demasía para mi gusto) hacia el final. Parece que Hambly no tiene claro en qué enfocarse y acaba añadiendo páginas para completar las dos historias, cuando, para mi gusto, una necesita más páginas que la otra. En cambio, la trama paralela, la que nos muestra las visicitudes de Jenny y su relación con el dragón, esa trama es mucho más interesante y hasta habría preferido que tuviera aún más protagonismo en el libro. 

Eso no quita que la sensación general de la novela haya sido buena. Me ha gustado muchísimo conocer a Jenny y a John, he disfrutado con sus diálogos bien escritos, con la historia bien plasmada y con el tema del habla. Aunque su estilo se hace un poco confuso en las escenas finales, eso no empaña que, en general, Vencer al dragón es una buena historia. Aún así, no puedo quitarme de la cabeza que, llevada al siguiente nivel, habría sido una obra maestra. 

Otras reseñas del libro:
Book-eater
Crónicas literarias


El guerrero a la sombra del cerezo de David B. Gil

viernes, 12 de mayo de 2017


Tengo que admitir algo que quizá os resulte extraño: El guerrero a la sombra del cerezo es la primera novela que leo sobre samuráis. Sí es verdad que de pequeña leí Leyendas de los Otori, pero aunque usaban elementos samuráis, eran libros más bien fantásticos. Es por eso que cuando David B. Gil me propuso leer esta novela, acepté con muchas ganas. Por un lado, estaba motivada por conocer un período del que solo había visto manga y anime. Por otro lado, tenía curiosidad por conocer al autor gaditano. Dos pájaros de un tiro.

El guerrero a la sombra del cerezo se divide en dos historias que van recorriendo, paralelas, un período de transición de Japón. Por un lado, la historia de Seizo Ikeda y Kenzaburo Arima, joven señor y su samurái, que huyen de la destrucción de la familia Ikeda y que prometen vengar la traición que han sufrido y las pérdidas que han vivido. Por otro lado, Ekai Inafune, un médico algo atípico que se verá envuelto en una trama política que le viene demasiado grande.

¿Suena bien, verdad? Esta novela se presenta como una novela histórica y realmente la ambientación está muy trabajada a un nivel de detalle excelente pero sin resultar excesivamente pesado. Muchos de los elementos japoneses de la época están introducidos sin mucho infodump y no hay abuso de pies de página. Sin embargo, y aunque como novela histórica funciona muy bien, la historia que nos cuenta David B. Gil es, sobre todo, una historia de aventuras. Esto, que cuesta ver en un principio a causa de la lentitud con la que se inicia la trama, va cogiendo más relevancia a medida que van pasando las páginas.

Otra cosa que me ha gustado mucho de la novela son los personajes. Aunque David B. Gil coge algunos prototipos de la época (el joven perdido, el samurái fiel y severo, el hombre avanzado a su época) en general ha sabido tratarlos suficientemente bien como para dotarlos de personalidad propia y carácter único. De esta manera, son ellos los que llevan la trama hacia adelante y los que logran que el lector empatice con ellos y se meta en la historia. Aunque a veces Gil abusa un poco de las descripciones (algo que para mí no es molesto pero sí puede resultar pesado a otras personas), son estos personajes los que logran engancharte de verdad al libro.

Gil trabaja muy bien con el simbolismo. Nos traslada con facilidad al Japón de principios de la era Edo y sin embargo, usa elementos simbólicos que los lectores desconocedores de Japón puedan conocer, como puede ser el propio cerezo o la cultura samurái. No son elementos colocados al azar para resultar una lectura cómoda en manos de un occidental, ya que David Gil sabe hilarlos bien con la trama para que resulten imprescindibles. También es interesante el dualismo con el que trabaja (que se comentó en su presentación y con el que estoy muy de acuerdo), un dualismo que no solo se ve en los dos personajes principales, sino también en las tramas o en los períodos que viven los personajes. 

El libro en sí no es perfecto. A veces se hace demasiado largo (con algunas escenas que resultan innecesarias) y a veces las tramas están descompensadas (de manera que te interesa más una que otra). La lentitud que ya he comentado se ve reforzada a veces por estos momentos sobrantes que no aportan nada. Por otro lado, hacia el final hay algún elemento que me pareció inverosímil, algo que contrasta mucho con el resto de la novela que resulta bastante creíble.


La sensación general es la de una novela redonda, con un final que satisface a cualquier lector y un desarrollo que, aunque se recrea en sí mismo y se hace largo, es disfrutable. Es como viajar al propio Japón y el lector vive los paisajes del país nipón con sus personajes: lucha con ellos, siente con ellos y sufre con ellos. Si os gusta la novela de aventuras o si os fascina la cultura japonesa, seguramente disfrutaréis tanto como yo con El guerrero a la sombra del cerezo. 

Otras reseñas del libro:


5 libros que leí gracias a mi madre

lunes, 8 de mayo de 2017



Nunca he celebrado mucho el día de la madre o el día del padre, no me acaban de gustar estas fiestas. Pero ayer fue el día de la madre y me dio por pensar en lo que ella me ayudó e impulsó, cuando era una enana, a leer. Me compraba libros siempre que lo pedía (lo sigue haciendo hoy en día), me recomendaba libros, no me impedió que, en su momento, leyera libros que claramente no eran para mi edad, sino todo el contrario. No sé como lo hizo, pero logró que la lectura me fascinara desde el primer momento que cogí un libro (supongo que también yo puse algo de mi parte en esto xD). Y es por eso que he querido hacer esta lista hoy: Una lista de cinco libros cuya lectura, por una razón u otra, tengo que agradecerle a mi madre.

Un mundo feliz de Aldous Huxley
Esto fue cuando tenía unos 14 años. Ya había leído 1984 y le había contado a mi madre lo destrozada que me había dejado el libro y las ganas que tenía de leer otra distopía (aunque en esa época no sabía ni que habían más libros del estilo ni qué era una distopía exactamente). Ella había leído en su juventud Un mundo feliz, así que me prestó su ejemplar desgastado y me lo recomendó. Fue uno de los primeros libros de ciencia ficción que leí y fue gracias a ella.

La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón
Puede que a vosotros no os guste Zafón u os parezca una tontería, pero este libro en su momento marcó una etapa de mi vida lectora. Tenía 12 años y los libros que tenía de El barco de vapor y similares ya no me llenaban tanto. Fue entonces cuando me cedió este libro. Ella lo acababa de leer y me dijo que probara un libro de adulto. En ese momento me enamoré de la escritura de Carlos Ruiz Zafón y gracias a eso, no solo leí toda su obra, sino que también salí de la burbuja de Harry Potter en la que me había metido.

Harry Potter de J.K.Rowling
Eso me lleva a Harry Potter, por supuesto, uno de los libros que marcó mi infancia. No añado este libro a la lista porque mi madre lo leyera antes que yo y me lo recomendara o porque lo leyéramos juntas. Fue más bien porque mi madre, lejos de cortarme las alas y de decirme que fuera a jugar o de prohibirme leer, me compró los libros y hizo la vista gorda cuando dedicaba días enteros a leer, casi sin comer ni dormir. Me obsesioné bastante con Harry Potter, pero ella me dejó hacer, me compró todos los libros (normalmente el mismo día que salían a la venta) e incluso, un día, me dejó saltarme el colegio, ya que me había pasado la noche leyendo. Si esto no es una buena madre...

La habitación oscura de Isaac Rosa
Uno de mis regalos de cumpleaños cuando cumplí 23 fue este libro. Ella no lo había leído, pero había escuchado hablar de él en la radio y pensó que me gustaría. No sabéis lo que acertó con este libro (igual que había hecho con otros muchas veces). Y entonces, ¿por qué este es especial? La habitación oscura fue una de las lecturas que me impulsó a abrir este blog. Sin él, quizá hoy no estaría redactando esto. Y solo por eso ya merece estar en esta lista.

Tokio Blues de Haruki Murakami
Acabo esta entrada de una forma un poco especial. Ahora mismo, mi madre y yo apenas coincidimos en lecturas. Ni a ella le interesa la ciencia ficción, fantasía o literatura japonesa ni yo tengo tiempo para leer la contemporánea y clásica que ella lee. Por lo tanto, ni ella ni yo nos recomendamos libros. Sin embargo, hubo un momento en que sus intereses y los míos coincidieron y ambas leímos Tokio Blues. Ella lo leyó pese a que la cultura japonesa no le interesa en lo más mínimo (y de hecho no le gustó tanto como a mi me había gustado) y yo lo releí pese a tener muchísimos en la lista de pendientes. Sin duda un momento materno filial muy bonito.

Y hasta aquí esta lista tan personal. No son recomendaciones ni libros que os animo a leer. Algunos me gustaron en su momento y ahora no me parecen para tanto, otros han marcado algún hito en mi vida. Sin embargo, todos han estado relacionados de alguna forma u otra con mi madre, una gran lectora que, sin imponerlo, consiguió que sus dos hijas también lo fueran. 


Alcatraz contra los bibliotecarios malvados de Brandon Sanderson

jueves, 4 de mayo de 2017


Es curioso todo lo que puede escribir en 10 años un autor cuando se lo propone. Y más si ese autor es Brandon Sanderson. El año pasado me enfrenté ante la emocionante y a la vez temible aventura de leer toda la bibliografía del autor de Nebraska y aunque logré leer varios de sus libros (creo que más de 8), aún me quedan muchísimas de sus novelas en el tintero. Con ganas de descubrir una faceta nueva del autor me embarqué a leer el primer libro de Alcatraz, una saga más infantil pero con elementos muy sandersonianos. Y la verdad es que me ha gustado más de lo que esperaba.

Alcatraz Smedry es un chico sin padres que tiene un talento “especial”: todo lo que toca se acaba rompiendo. Esa capacidad de destrucción lo ha llevado de una familia de acogida a otra. El día de su cumpleaños recibe un paquete lleno de arena de parte de sus padres, un paquete cuyas implicaciones no conoce hasta que le es robado. Es entonces cuando aparece su abuelo y le quita la venda de los ojos: El mundo que ha conocido hasta ahora es un mundo incompleto, falso, creado por los bibliotecarios malvados. 

Con este aire Harry Potteresco empieza Alcatraz y sin embargo, rápidamente la novela se diferenciará de la del joven mago en dos cosas esenciales: Por un lado, el uso del narrador y por otro, la comedia inherente en el libro. Es verdad que en la sinopsis puede parecer una historia similar: un niño sin padres que vive una vida solitaria y sin cariño. La llegada de un ser de otro mundo (su propio mundo, aunque él no lo sepa) que cambiará su punto de vista. El descubrimiento de todo lo que se escondía detrás de la capa de normalidad en la que había vivido hasta entonces. Un mundo mágico lleno de novedades fascinantes. Pero hasta aquí las similitudes con la novela de J.K.Rowling.

Las dos diferencias que he comentado en el anterior párrafo marcan la originalidad de la novela. Por un lado, el narrador, el propio Alcatraz de más adulto, ofrece una voz a la vez subjetiva y a la vez, cargada de personalidad, que acompañan toda la lectura del libro. Pero además Sanderson aprovecha este narrador tan subjetivo para reírse de sí mismo y de la literatura. El libro está cargado de un sarcasmo que no solo logra sacarte una carcajada, sino que hace que esta lectura sea grata para cualquier tipo de edad. Eso está relacionado con la comedia del libro y es que la novela no se toma en serio a sí misma. Las situaciones hilarantes, la propia premisa del libro o los talentos de los Smedry parecen sacados de una película de los Monthy Phyton. Lejos de arruinar el libro, te adentra en él: como en ningún momento pide al lector que suspenda su credulidad, el lector se ve más empujado a hacerlo. Puede parecer contradictorio, pero a Sanderson realmente le funciona.

Con todo, esto hace también que no sea una lectura memorable. Tampoco creo que sea esa la intención de Sanderson, pues para ello ya tiene otras sagas más serias y bien desarrolladas. Más bien parece que Alcatraz es una válvula de escape para todas esas ideas locas (¿Dinosaurios ingleses pacíficos que beben té? Sí, ¿por qué no?) que no podría meter en otro libro. Eso, sumado al narrador y sus constantes pullas al mundo literario, hacen de este libro una lectura muy divertida y rápida de hacer. Uno de esos libros para leer una tarde y desconectar del mundo. 

En conclusión: Alcatraz es un libro divertido y bien llevado que se lee en una tarde y se disfruta muchísimo. La edición española además cuenta con una ilustración en portada de Marina Vidal preciosa, ilustraciones en el interior Hayley Lazo y una traducción magnífica de Pilar Ramirez. Una de las cosas que más me gustan de Sanderson es que es un autor muy versátil y esta saga lo demuestra. 

Otras reseñas del libro:
Boy with letters 
In the never never
La estantería de Cho


El zoo de papel y otros relatos de Ken Liu

lunes, 1 de mayo de 2017



2017 está siendo, para mí, un año muy Ken Liu. Sí es verdad que hace mucho tiempo que conocía al autor y que ya estaba enamorada de sus relatos. Aún así, este año he conocido su faceta de novelista (además de la de relatista) que, si habéis leído mis reseñas de La gracia de los reyes y El murode las tormentas, sabréis que me ha encantado. Es su arte en la ficción corta el que realmente me fascina y por eso, cuando Runas me envió El zoo de papel y otros relatos, no pude evitar ponerme a leerlo casi inmediatamente. Y, como era de esperar, se ha convertido en una de las mejores lecturas en lo que va de año. Quedaos conmigo y os cuento por qué.

El zoo de papel y otros relatos es una antología de Ken Liu que agrupa no solo los relatos más conocidos del autor, sino también algunos de sus preferidos y menos conocidos. Como todas las antologías, El zoo de papel tiene relatos mejores y relatos que son más flojitos, pero es un conjunto muy redondo y muy potente. Los 15 relatos que componen la antología son un buen ejemplo de la bibliografía de ficción corta del autor.

La ciencia ficción y fantasía que aúna estos relatos es interesante por que muchas veces Ken Liu difumina las fronteras entre ambos, buscando más bien los temas que le interesan antes que buscar una estética o un perfil que se ajuste a lo que normalmente se encuentra en estos géneros. Para mi, Ken Liu es uno de los escritores de ficción corta actuales más potentes y una de las cualidades que tiene es esa universalidad en sus relatos, esa capacidad para que cualquier lector, independietemente de edad, origen o género, pueda disfrutar de sus historias. Ken Liu habla muy bien del drama humano y muestra personajes con los que el lector fácilmente empatiza. Esta mirada hacia el alma de las personas hace que los protagonistas de sus relatos sean creíbles, así como sus propias historias.

Otro elemento que destacaría de los relatos de Ken Liu y que los hacen tan atractivos son los temas que trata en la mayoría de sus historias: El choque cultural entre China y Estados Unidos o sus mismas raíces asiáticas aparecen casi como una constante en toda la antología. Pero también la relación del ser humano con la tecnología, el amor familiar o la melancolía del hogar. Temas universales con los que cualquier lector puede sentir empatía e identificación. Al final, Ken Liu parece buscar en sus historias la respuesta al significado de la vida y la humanidad. No con grandes palabras o un mensaje refrito, sino con una mirada crítica y a la vez, cargada de cariño hacia el ser humano.

No puedo hablar de cada uno de los relatos, ya que esta reseña se haría interminable, pero la gran mayoría de ellos lo merecería. Pero sí quiero destacar algunos que me han llegado más profundamente: El literomante, en el que Liu muestra una parte oscura de la historia de China y a su vez, crea una preciosa oda a la complejidad del lenguaje. El zoo de papel, uno de esos relatos que te destroza por dentro pero que tiene un final esperanzador y duro a la misma vez. Mono no aware, del que ya hablé en esta reseña y que cuya relectura me ha dejado igual o más tocada que la primera vez. Todos los sabores, el relato más largo de la antología y que mezcla la mitología china con un relato costumbrista de finales del siglo XIX precioso y con cierto aire a Steinbeck. El maestro de litigios y el rey mono, un relato ambientado en la China ancestral que habla de los diferentes colores de la heroicidad. Y por último, El hombre que puso fin a la historia: documental, un relato con un formato diferente que mezcla un concepto muy de ciencia ficción con un problema muy humano.

En conclusión, Ken Liu ha demostrado con creces que es uno de los autores de género a tener más en cuenta. El zoo de papel y otros relatos es una muestra clara de la capacidad del autor como relatista. Con más de 100 relatos en su bibliografía, esta antología es solo una pequeña muestra de todos los temas que abarcan su obra, pero pese a ser pequeña, no por ello es menos significativa. También destacar el maravilloso trabajo que ha vuelto a hacer Runas, tanto con la edición (que tiene cuidados todos los detalles) como con la maravillosa traducción de María Pilar San Roman.

Gracias a Runas por el ejemplar.

Otras reseñas:

El final del día de Claire North

martes, 25 de abril de 2017


Hay reseñas que son difíciles de hacer. Algunas por que el libro te ha gustado tantísimo que no sabes bien como expresarlo de forma coherente. Otras, por todo el contrario. Y hay reseñas aún más complicadas de escribir, cuando aquel libro que tanto has detestado es de una de tus escritoras preferidas. Y sí, hoy os hablo de este caso. Un libro escrito por Claire North que no solo me ha dejado fría, sino que me ha decepcionado bastante.

El trabajo de Charlie es ser el Heraldo de la muerte. Viajar por todo el mundo y entregar regalos a todos aquellos a los que la muerte quiere conceder una visita especial. Como siempre dice Charlie, el acude a estas personas por dos motivos: bien como cortesía, bien como aviso. Pero da igual que no quieras ver a Charlie, da igual que te resistas: la muerte llega para todos.

De nuevo volvemos a encontrarnos con un personaje que es especial y diferente al resto. Sin embargo, en esta ocasión no se le ha sido concedida una maldición/don especial como pasa con el resto de personajes de las novelas de North que he leído, sino que él mismo ha aceptado el trabajo y él puede dejarlo cuando quiera. Un trabajo que además le gusta: viajar por el mundo, llegar a rincones inóspitos y conocer a gente, aunque ésta esté al borde de la muerte. Y escuchar. A Charlie le gusta mucho escuchar a los demás, escuchar sus historias. Cuando muere una persona muere un mundo, pero muchas veces Charlie ha estado ahí antes para conocer ese mundo.

La premisa de la que parte la novela es original e interesante y si North hubiera seguido un poco el esquema que sigue en el resto de sus novelas, podría haber sido un buen libro: ¿Hasta qué punto se puede explotar la idea de que alguien sea el Heraldo de la muerte? ¿Cómo explotar el resto de Heraldos, que van apareciendo en el texto demasiado brevemente? Sin embargo, en esta ocasión North se queda en la superficie y lejos de explorar eso, se dedica a contar historias, casi a modo de relatos autoconclusivos, en los que Charlie va vagando por el mundo mientras conoce a gente a punto de morir. Vagando es la palabra clave, ya que es la sensación que da toda la novela: que divaga sin centrarse en un punto en concreto. La falta de un hilo conductor en la trama es uno de los mayores handicaps de la historia y llega un punto en el que, como lector, ya no sabes hacia dónde te conduce. Ni te importa. Por supuesto, el intento de cambiar de registro no es malo, todo lo contrario, es interesante que North se desvincule un poco de sus anteriores libros  quiera escribir algo totalmente diferente, pero en este caso no funciona. De hecho, creo que habría funcionado mejor si fuera una antología. Algo así como hizo George R.R.Martin en Los viajes de Tuf. 

El otro gran handicap del libro es la tecera persona. Quizá por qué estoy acostumbrada a que North escriba en primera persona y nos meta dentro de los personajes principales, nos adentre en su psicología, pero al tratar a Charlie desde una tercera persona, esa intensidad se pierde y con ello acabamos desconectándonos de lo que le pasa. La evolución del personaje es lenta y al centrarse constantemente en personajes secundarios y sus historias, no llega a interesarnos mucho. Tampoco ayudan los continuos flashbacks, que en otros libros se hacen necesarios y se utilizan de forma muy inteligente, pero que en este no logran diferenciarse del presente y, por tanto, no aportan dinamismo al libro.

No todo es negativo en el libro y aunque las fallas pesan más que los aciertos, North sí hace cosas bien. El estilo en el que está escrito el libro sigue siendo tan poético y original como en sus anteriores libros. La premisa del libro es original y muy interesante y en las primeras páginas muy disfrutable. No es hasta que llegas a la página 100 o así que descubres que ni la autora sabe bien hacia dónde llevar a Charlie, que es cuando empieza a decaer el libro. Además, algunas de las críticas sociales que hace North (como el cambio climático, el precio de los pisos o los refugiados) son también muy interesantes. Pero al contrario que pasa con otros libros como Hope o Touch, North quiere abarcar demasiados temas y, junto con la trama difusa, no quedan del todo claros.

Me ha costado mucho escribir esta reseña. Es duro escribir un texto así sobre una autora que te encanta, como me pasa a mi con Claire North y más ahora, que han decidido publicar este mismo libro en español. Estoy segura de que parte de esta decepción viene asociada a las expectativas que tengo con la autora. Quizá a vosotros os guste y si le dais una oportunidad, disfrutáis de los viajes de Charlie. Pero para mi no funciona. Aún así, un mal libro no hace una mala escritora y os seguiré hablando de ella todo lo que pueda, a la espera que su próximo libro esté más acertado.

Otras reseñas del libro:
Dreams of Elvex
Donde acaba el infinito
Fantástica ficción

5 libros sobre libros para Sant Jordi

sábado, 22 de abril de 2017



Nos encanta recomendara libros y cualquier situación especial (una festividad, un día internacional, un festival, etc) nos empuja a hacer listas de libros que nos gustaría que los demás leyesen. Yo hago eso y la mayoría de los que tenemos un blog/canal/podcast/whatever lo hemos hecho. Las listas nos encantan (asumámoslo). Y para los lectores, Sant Jordi es una de las mejores oportunidades para estas listas. Yo no podía ser menos, pero quería buscar un tema del que no hubiera hablado antes en mis recomendaciones. Y así surgió esta lista de metaliteratura. ¿Qué mejor que Sant Jordi para hablar de libros que hablan de libros?

Farenheit 451 de Ray Bradbury
Opción obvia pero no por eso menos interesante. Farenheit forma parte del trío de distopías clásicas más conocidas y en este caso, el mundo aterrador que crea Bradbury es un mundo sin libros. A 451 grados Farenheit es la temperatura a la que quema el papel. Y en eso consiste el trabajo del protagonista, en quemar libros y bibliotecas secretas. Toda una oda a la literatura y a los lectores.

Alcatraz contra los bibliotecarios malvados de Brandon Sanderson
Este libro se hace pasar por literatura infantil y aunque tiene un tono similar al de Harry Potter que los niños podrían disfrutar, también es muy leíble por cualquier adulto al que le guste la fantasía absurda y la literatura. El tema principal de la novela no es metaliterario, pero el uso del narrador sí permite momentos en los que se habla del proceso de escritura y lectura de una forma irónica y divertida. Quizá no es el más metaliterario de todos los libros de esta lista, pero se lee rápido y es muy entretenido para cualquier edad. 

Relojes de Hueso de David Mitchell
También podría poner la otra novela que he leído del autor, El atlas de las nubes. Sin embargo, me decanto por Relojes por qué en este libro la trama del crítico literario tiene más peso que en El atlas de las nubes la trama del editor. Si no habéis leído nunca un libro de Mitchell, no sabréis que sus libros son fix-ups de varias historias aparentemente diferentes entre ellas, pero cargadas de conexiones. Y a Mitchell siempre le gusta meter a algún personaje relacionado con la literatura; Relojes de hueso no es la excepción.

El mapa del tiempo de Félix J. Palma
Y de hecho, también entraría en esta categoría El mapa del cielo, su segundo libro (aún no he leído El mapa del caos, shame on me). En El mapa del cielo no se habla exactamente de literatura, pero sí participan muchos personajes que seguro que os suenan: Wells, Stoker o Edgar Allan Poe. Estos guiños (y no tan guiños, pues Wells es el protagonista en El mapa del cielo) a la literatura de género de finales del siglo XIX es uno de los elementos que más me gustaron de la trilogía de Félix J. Palma y la razón por la cual creo que debería estar en esta lista de recomendaciones.

Balzac y la joven costurera china de Dai Sijie
Vale, este libro no está dentro del género, pero sigue siendo uno de los libros que más me ha llegado en toda la vida. Es cortísimo, de apenas 200 páginas, pero una oda a la poesía y a la literatura, un homenaje tan bonito, que todo el mundo debería leer. Se adentra además en una época oscura de China que, si no la conocéis, seguro que os gustará. Para todos aquellos que, de jóvenes, ámabamos leer y perderse en los mundos literarios, este libro es para vosotros.

Y hasta aquí mis recomendaciones para Sant Jordi. Desgraciadamente no creo que encontréis todos los libros de la lista en las tiendas de mañana, pero eso no quita que sean libros que seguro que disfrutaríais mucho leyendo. Y si podéis, hacedme caso... dádles una oportunidad. 

El horror de cualquier lector - Farenheit 451

La carrera de Nina Allan

martes, 11 de abril de 2017



Como bien sabréis, hace ya unos meses que intento leer más autoras de género, aunque a veces eso pueda ser difícil. Es por eso que cuando Nevsky anunció los derechos para publicar La carrera de Nina Allan me alegré muchísimo: No solo el libro tenía una pinta estupenda (y una portada preciosa, todo sea dicho) sino que además era una autora de género que aún no había leído. La editorial me dio la oportunidad de leer este libro antes de que se publicara (ayer, 10 de abril, se puso a la venta) y desde entonces, estoy pensando como hablar de él, por que indudablemente es una reseña complicada.

En La carrera conocemos a varios personajes: Jenna, que vive en Sapphire, dónde las carreras de perros modificados y la pobreza económica son su pan de cada día. Christy, escritora que rememora su duro pasado. Alex, cuya prespectiva nos da otro punto de vista a la historia y Maree, que se embarca en un viaje transatlántico. 

No quiero contar mucho más, por que justamente la gracia del libro es ir descubriendo los hilos y pistas que van dejando cada historia y buscar sus reflejos en el resto de tramas. Nina Allan juega constantemente con la mente del lector, haciendo que este vaya construyendo unos castillos de naipes mentales que, con un simple detalle, se desmoronan. No hablo de giros argumentales, aunque Allan también sabe como usarlos, sino de la capacidad de envolver toda su historia con el halo de lo inesperado. El lector se siente como un niño aprendiendo a patinar sobre hielo: Inseguro, sí, pero también muy divertido. La novela de Allan mezcla muy bien la ciencia ficción de algunas de las tramas del libro con algunas mucho más realistas y al final, ni el lector ni los propios personajes saben muy bien que es real y que es ficción. 

Uno de los mayores aciertos del libro es la prosa de Allan, que juega con el narrador de manera que cada uno de sus puntos de vista es creíble. Mientras que la narración de Jenna es más inconexa y simple, la parte de Christy está mejor construida. Da la sensación de que es la propia Allan la que juega con su manera de escribir para que sus personajes sean más reales. Eso no pasa con Alex y quizá, para mi, es el único pero del libro: No solo no aporta nada a la historia (ni giros, ni apenas nuevos elementos en el puzzle de tramas), sino que además ralentiza la lectura por que el lector pierde interés en su historia. 

Allan utiliza elementos muy interesantes que hacen de su obra un libro muy original. Las ballenas físicamente imposibles, el desastre ecológico o los perros modificados genéticamente, son varios de los elementos que usa la autora para ambientar, para redondear el mundo y hacerlo más interesante. No siempre lo consigue, como pasa con la historia de Alex, pero eso no quita que el libro, en su global, sea fascinante y muy entretenido de leer. La novela de Nina Allan es como un té cargado. Sabroso, intenso, cálido. Y al finalizarlo, deja un poso en el que no sabes muy bien qué se esconde. 

La edición de Nevsky es una preciosidad: no solo exteriormente, sino también el interior está cuidado.  Las traductoras, Carmen Torres y Laura Naranjo, hacen un gran trabajo. Es de agradecer que haya editoriales que se atrevan con este tipo de publicaciones en nuestro país y ya solo por eso, vale la pena darle una oportunidad a Nina Allan. A mi, al menos, me ha conquistado.

Otras reseñas del libro:
Boy with letters
Más que veneno
In the never never
Fantastica Ficción
Más ficción que ciencia